Antonio Herrera Casado | 20 de Febrero de 2026
Con la Asociación Cultural “Arquivolta” he podido darme una vuelta tranquila por Orgaz, un pueblo toledano cuajado de luz, y de horizontes. Muy bien acompañado de socios y socias de esta Asociación cultural de Guadalajara, este viernes 20 de febrero de 2026 he podido darme un tranquilo paseo por este gran pueblo toledano, cargado de historia, de elementos curiosos de la arquitectura popular y del arte más exquisito.
Un paseo somero
Llegados a media mañana, en el chiringuito que tiene el Ayuntamiento dedicado al Turismo nos esperaba una guía que, muy bien informada, y con gran amabilidad, nos llevó enseguida a visitar, primeramente, el Castillo de Orgaz. Nos abrió su portalón y pudimos admirar la estructura de esta fortaleza. Es de origen medieval, y sorprende encontrarla en un espacio tan llano, lo que explica su uso, que no fue guerrero, sino residencial. En el edificio vivieron sus señores, luego condes de Orgaz, y finalmente la familia Llopis, que reconstruyó sus ruinas y lo habitaron por temporadas, dejando en su interior muy cuidadas habitaciones y un gran salón con biblioteca.
La estructura es de planta rectangular, con fuertes murallas flanqueadas de torreones, y garitones amatacanados en las esquinas. El interior tiene un gran patio y en él destaca una lonja sostenida por columnas abalaustradas. Recordamos, gracias a una reproducción gigante que ha puesto el Ayuntamiento en el salón donde estuvieron las caballerizas, al Señor de Orgaz, a través del cuadro que pintó El Greco con el milagro de su enterramiento.
Después paseamos las calles del pueblo, admirando su vieja Ermita de la Purísima Concepción, y llegamos a la plaza, que es una joya del urbanismo castellano, aunque por avatares de los tiempos, solo le quedan dos de sus costados con edificios soportalados. En uno de ellos, que llaman “Hospital de San Lorenzo, pudimos admirar el viejo edificio donde se acogía a los peregrinos enfermos. Está “tal cual” era hace varios siglos y pudomos conocer entresijos de su vida allí porque la infancia la pasó la guía entre sus muros.
Miradas en la iglesia
Para concluir, visita a la iglesia, dedicada a Santo Tomás. Un edificio enorme, de grande y de decorado. Se debe al diseño y dirección de Alberto de Churriguera, quien comenzó a edificarla en 1738, pero que no puedo verla acabada. Porque se murió a poco (está enterrado, en lugar ignoto, bajo el suelo del templo) y porque se acabaron los caudales para hacerla, por lo que quedó con una sola torre, y la nave rematada en un muro que muestra un moderno retablo, sin haberse acabado el crucero ni el presbiterio. En todo caso, la iglesia es majestuosa en sus dimensiones y estructura, parece una catedral que está pidiendo ser acabada.



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