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| Una de las grandes puertas de acceso a la ciudad de Marrakech, sobre los 9 Kms. de muralla. |
Guadalajara se ha ganado, a pulso, y por el entusiasmo de muchas de sus gentes, el calificativo de la “ciudad de los cuentos”. Lo que empezó como una fiesta de bienvenida al verano, para en la calle leer los cuentos de siempre, o inventar sobre un entarimado las fábulas más sorprendentes, ha terminado siendo un auténtico Festival de la Narración, reconocido internacionalmente.
Este reconocido título sería un motivo muy sólido para justificar un hermanamiento con otra “ciudad de los cuentos”, con una ciudad que es patria de la historia marroquí, país con el que se quiere también hacer hermanamiento en este año que ahora comienza. Con Marrakech.
La vieja ciudad del Atlas, la que entre palmeras y arenales se deslumbra mirando el blanco altísimo de sus cercanas nieves, que la tutelan, tiene en su haber un título ganado a pulso. Su plaza de la Jemáa el Fna es “patrimonio oral de la Humanidad”. Y todo el ámbito de la medina, el zoco y las mezquitas de altos alminares, es también a su vez “Patrimonio Mundial”.
