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| La Calle Derecha de Miranda del Castañar |
Los
viajeros se han echado a la carretera muy temprano. Tanto, que han llegado
(desde Guadalajara) a desayunar en Béjar. Sí, salieron de noche, pero el día
tiene que cundir. A la izquierda queda la montaña oronda y suave, aún cubierta
de nieve, y bajo ella se desfila por carreteras cada vez más retorcidas,
estrechas, que obligan a ir despacio, adentrándonos en un territorio nuevo y
cuajado de verdes perspectivas: son las Batuecas.
El
primero de los pueblos a los que se llega es Miranda del Castañar, apoteósico
de sorpresas: es conjunto-artístico desde hace muchos años, y revela un pasado
si no glorioso al menos denso, con idas y venidas de grandes señores, de
arrieros y comerciantes, de judíos y romanos… en una mezcla difícil de definir,
pero que deja a la vista uno de esos pueblos españoles (extremeño en este caso)
de antigua raigambre, de personajes y secuencias, de edificios clásicos y
longevos.
