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14 de diciembre de 2013

Mayagüez, un recorrido por la historia de Puerto Rico

Antonio Herrera Casado  /  1 Diciembre 2013

Alojado durante unos días en el Hotel Casino & Resort de Mayagüez, la capital del oeste de la isla de Puerto Rico, la visita de esa ciudad me ha supuesto una experiencia de intenso calado, porque ha venido a descubrirme no solamente una ciudad alegre y desenfadada, ágil y movida, tropical e industriosa, sino también un espacio del Caribe donde la historia y la cultura se notan densas, emergiendo en cada esquina.
Prueba de ello, es el nombramiento que ya ha recibido, tras largos años de gestiones, de “Capital Americana de la Cultura” para el año 2015. Esa alegría se palpa ahora en la dedicación a mejorar su patrimonio, a recuperarlo hasta el último esbozo, y a darlo a conocer, junto a las hondas raíces que emergen de su antigua prosapia.
Decir en América que una ciudad ha cumplido 250 años quizás no es demasiado, pero ello conlleva sin duda una veteranía por la que ya empiezan a aflorar los recuerdos con sabor, las evocaciones de tiempos muy sabios y antiguos. En este intento de brillar culturalmente frente al continente entero, Mayagüez está preparándose para recorrer diversos caminos. Desde luego que el cultural va a ser sonado, prolífico y justificará una visita a esta ciudad a la que de antiguo vienen llamando “La Sultana del Oeste”, porque encierra mil recuerdos de los años de la fundación, acrecidos con nuevos edificios, fiestas, personajes, y procedimientos que la encumbran con nitidez en el Puerto Rico más culto y expresivo.

Una visita por las calles del centro

Hemos tenido la oportunidad de recorrer, de la mano de amigables guías, de gentes que viven con pasión su ciudad, el centro antiguo de Mayagüez. Solamente mencionar, de entrada, que ese paseo es siempre agradable porque la temperatura del oeste portorriqueño es suave en el invierno y bastante llevadera en el verano. La calle nos llama.
Y en ella nos encontramos siempre con la plaza grande, el espacio dedicado al Almirante Descubridor, a Cristóbal Colón (¿genovés, mallorquín, gallego, alcarreño…?) y a la raíz de una comunidad humana bien plantada. Con alegría en las caras de la gente que encontramos, y con limpieza y mimo los edificios, los viales y las plazas.
El alojamiento en el Hotel Mayagüez Resort & Casino
nos proporciona momentos de relax.
El Consistorio al que aquí llaman “Casa Alcaldía” porque en la estructura política del Puerto Rico de hoy los alcaldes tienen un peso específico muy notable, es un edificio que se construyó de inicios en 1845, muy sobrio al inicio, con solo dos plantas, arcos en la superior y vanos rectangulares en la inferior, pero que sufrió mucho en el severo terremoto de 1918, y se hizo de nuevo en 1926, bajo la dirección del arquitecto  Fidel Sevillano, con detalles decorativos a cargo de Gregorio Iñesta. Quizás sea este el edificio más bello de Mayagüez: a este viajero así le pareció, y más visto en diciembre, cuando la luz y la magia de la Navidad le envuelve en un espectáculo único de color cambiante.
Se han propuesto todos sus edificios para ser votados por la población y elegir los siete más bellos. Cuando estas líneas escribo está pendiente de resolver la votación popular que los designe. Pero es muy probable que estos que aquí ofrezco como exponente claro de la ciudad sean los que la representen en el liderazgo cultural que se avecina.
Después de la Casa Alcaldía, sin duda el edificio más solemne es el que le planta cara, al otro lado de la plaza Colón: es la Catedral dedicada a la virgen de la Candelaria. En 1763 se construyó, con madera, el primer edificio, que el terremoto de 1918 echó abajo. Las reparaciones y mejoras, a partir de 1922 propusieron una fachada nueva, sin torres, diseñada por el arquitecto mayagüezano Luis Perocier. Pero ya en nuestro siglo el impulso cultural y ciudadano ha conseguido mejorarla aún más, remodelando su aspecto exterior, alzándose las dos torres laterales, bajo la dirección de Carlos Juan Ralat. En los últimos años se ha mejorado el interior, se le ha añadido un fabuloso retablo de madera policromada hecho en Barcelona, y se han decorado suelos, techos y muros: hoy esta catedral (tiene esta categoría desde 1976) es sin duda el edificio religioso más llamativo de Mayagüez.
Y no es manía, pero en la plaza mayor seguimos, porque todo en ella es sorpresa. La primitiva “plaza de armas” que como espacio común entre el gobierno o “casa real” y la iglesia se abría para el común disfrute, es hoy un enorme plazal dedicado a Colón. Amable, sonoro, brillante. Su actual disposición data de 1883, cuando se puso en su centro una fuente dedicada a Neptuno. Sin embargo, los fastos del Centenario llegaron a Mayagüez cuando en 1896 se alzó en su centro el monumento a Cristóbal Colón. Propuesto por el alcalde Miguel Pons (obsérvese la abundancia de apellidos de origen balear que aún existen en este costado occidental de Puerto Rico) se encargó la estatua en bronce al escultor Antonio Coll y Pi, siendo Federico Masriera quien la fundiera en Barcelona. El pedestal está hecho en granito y muestra el escudo de la ciudad, el perfil de los Reyes Católicos y un retrato de Antonio de Marchena, el franciscano protector de Colón.
Pero aún queda por admirar, a la que se pasea sin cansancio esta plaza encantadora, las estatuas que la adornan en sus costados, también de Coll:
Hay alabarderos de diversas épocas (egipcios, griegos y españoles) que totalizan dieciséis figuras sosteniendo faroles.

Mayagüez, capital americana de la Cultura en 2015

La localidad puertorriqueña de Mayagüez comenzó una campaña para designar sus "siete tesoros" de patrimonio cultural y promocionarlos coincidiendo con la designación de esa ciudad y el resto de la isla caribeña como Capital Americana de la Cultura 2015.
Las autoridades de la ciudad natal del filósofo y escritor Eugenio María de Hostos (1839-1903), de unos 100,000 habitantes, explicaron en un comunicado de prensa que la idea es "promover y divulgar" la existencia de esos "tesoros" de una manera "didáctica, pedagógica y lúdica". Igualmente, se busca "establecer nuevas rutas turísticas que permitan a los visitantes conocer la riqueza patrimonial de Mayagüez, a la vez que se promueve la participación ciudadana".
La gran lámpara del Teatro Yagüez
confiere al lugar un ambiente señorial.

Y otro de los singulares espacios de Mayagüez, solemne, cargado de historia seria, de recuerdos entrañables, de tardes de música y algún que otro doloroso acontecimiento, es el Teatro Yagüez, adosado a la espalda de la Alcaldía, pero independiente en todo. El primer teatro mayagüezano perteneció a Francisco Maymón y se construyó de madera. Inaugurado en 1909, ardió diez años después durante una representación, ocurriendo unas sesenta muertes. Por completo se reconstruyó en 1920 bajo la dirección del arquitecto local José Sabas Honoré. En 1976 pasó a pertenecer al Municipio, restaurándose sucesivamente y presentando hoy un soberbio aspecto, digno de una gran ciudad. Solamente la lámpara que nutre el espacio interior nos hace abrir la boca de asombro.

Otro paseo, otros edificios

Podríamos estar reseñando, sin cansarnos, decenas de edificios estupendos, evocadores y simpáticos. Útiles los unos, como la fábrica de cervezas (la más grande y sonada de Puerto Rico) donde se fabrica la deliciosa Medalla Light, y otros patrióticos, como el busto que se levantó en homenaje a Eugenio María de Hostos, en 1939, con ocasión de su centenario, y que tienen de contrapunto urbano a las Fuentes de Hostos, diseñadas por Fantauzzi, estudiante del Colegio de Ingeniería.
El viejo casino, los caserones de rancio sabor colonial, la Casa Grande, el vasto puerto antañón y movido… todo en Mayagüez nos da la imagen de un tiempo largo, de una cultura densa, y de un vivir sin descanso, siempre en la rutina alegre de este Caribe “que sabe a mangó”.


4 de febrero de 2012

Trinidad, una huella de España en el Caribe

Niños y niñas de Trinidad,
acompañando a los viajeros.
Antonio Herrera Casado / 18 Septiembre 1985
Uno de los atractivos que las Americas guardan para el viajero español es el de la búsqueda de las huellas que sus antepasa­dos dejaron en los anchos caminos del Nuevo Continente. Por la belleza de los paisajes, el exotismo de sus playas, selvas y altiplanos, América entera ofrece el sonido acompasado de la historia y el arte conjugados en piezas evocadoras de su pasado hispano. Cuando el viajero se entretiene en recorrer "la perla del Caribe" a la que llaman Cuba, ese placer se cumple con facilidad y a cada paso. Hemos ido a Cuba invitados por su gobierno, en una época en que el bloqueo ha agudizado sus crónicos males socioeconómicos.

Desde Cienfuegos, la bahía más grande del mundo segun le dijeron al Rey de España, y apta para contener en su interior los barcos todos que en el orbe existían en el siglo XVIII, zigzaguea la carretera al pie de la sierra del Escambray, orillando el plateado Caribe del que emergen en manadas los cangrejos que en abigarrada mezcolanza aparecen, entre las rocas y arboledas, confundidos con las iguanas y la vegetación lujuriante y explosiva. Al fin se llega a Trinidad, una de las joyas del urbanismo y la arquitectura colonial, meta de nuestro viaje, y justificacion por sí sola de un viaje a Cuba.

29 de diciembre de 2011

Cartagena de Indias y la arquitectura colonial española


El autor en Cartagena de Indias
Antonio Herrera Casado / 15 Septiembre 1991

Si hay alguien a quien le guste de verdad la arquitectura y el urbanismo, no puede dejar de hacer un viaje hasta Cartagena de Indias, en la costa caribeña de Colombia. Ese es el enclave ideal donde la historia ha cuajado en forma de ciudad planificada, medida y realizada para un sólo fin: ser defendida, ser guardadora de riquezas, de culturas diversas, de canciones. Y en cada una de sus múltiples calles, de sus infinitas esquinas, han surgido los edificios que uno por uno, y todos juntos, mejor evocan una cultura y una época concretas. La España ultramarina de los siglos XVII y XVIII. Viajar a Cartagena de Indias es adentrarse, en un instante, en aquel tiempo maravilloso y soñado.