16 Septiembre 2026 | Antonio Herrera
Aprovechando que Guadalajara está muy sonora, en sus plenas Ferias y Fiestas de Septiembre, Marisol y yo nos evadimos del lugar y nos vamos rumbo al Norte, hacia la Rioja y Navarra.
El 16 de septiembre viajamos desde Guadalajara a Morón de Almazán, donde paramos un buen rato para admirar su Plaza Mayor, en la que surgen, todos juntos, varios edificios monumentales, como son su Ayuntamiento, el Palacio de los Hurtado de Mendoza, y la iglesia parroquial. Hacemos fotos y disfrutamos de su silencio.
Seguimos hacia el norte y paramos en Soliedra, donde subimos al roquedo en el que asienta el pueblo y allí admiramos su iglesia, que tiene un bonito ábside románico, y el castillo que emerge sobre una roca sobre las tumbas del viejo cementerio.
Después de cruzar la profunda y solitaria tierra de Soria, con sus pueblos vacíos y sus carreteras cortadas, conseguimos llegar al Valle del Ebro por Cascante, y de allí por autopista hasta Calahorra, en un viaje cómodo y rápido. Nos alojamos en el Parador Nacional, que está en el centro, y está lleno en esos días de fin de verano, y nos vamos a comer al Restaurante “Mercadal 21” donde disfrutamos de un gran plato de tomates con cebollas, que no se puede pedir más de la gran cocina de la Ribera del Ebro. Por la tarde nos dedicamos a recorrer la ciudad de Calahorra, y en ella admiramos sus calles actuales muy animadas, coma la plaza de San Francisco, y desde ella nos adentramos en la Judería Vieja, que tiene fama, pero que está muy abandonada, como perdida, y de allí nos vamos bajando por fuertes cuestas hasta la plaza al donde se alza el palacio episcopal y la Catedral, que visitamos con detalle y nos sorprende mucho, porque está totalmente llena de obras de arte de todas las épocas. Allí charlamos con un canónigo que es fan del cardenal Mendoza y luego poco a poco nos volvemos otra vez hacia el bulevar del Mercadal, que tiene una animación constante y es el corazón de Calahorra.
El día 17 de septiembre vamos a conocer Tudela. Nos levantamos temprano y después de recorrer sus viejas calles con el coche, –probando así lo difícil del urbanismo medieval para la vida actual–, nos encontramos en la Plaza de los Fueros con el guía contratado, que estaba medio afónico, pero que nos hace una visita de un par de horas muy entretenida, pudiendo visitar por fuera y por dentro diversos Palacios y lugares de gran interés, aunque en la Catedral nos quedamos fuera, admirando y fotografiando la gran portada del Juicio Final, que pensábamos visitar por la tarde pero que fue imposible luego porque ese día precisamente no la abrieron. La comida la hicimos en “Doña Enriqueta”un restaurante / boutique en el que nos dieron una monumental ensalada de tirabeques y un carpaccio de bogavante que culminaron con un helado prolífico. Luego vimos el Ebro, desde el paraje del Paseo del Prado. El Ebro ya va muy hermoso por estas tierras de Tudela.
La Puerta del Juicio en la catedral de Tudela, un mundo bíblico
el 18 de septiembre viajamos muy de mañana hasta Haro, que recorrimos a través de sus calles señoriales, cargadas de palacios que revelan una gran riqueza, y una vetustez muy notable. Haro es una ciudad de antiguos siglos venida a menos, pero que late con señorío. Nos sorprendió también su gran Plaza Mayor, y nos hicimos las obligadas fotografías en el photocall del ayuntamiento, delante de unas barricas de buen vino de Haro. También visitamos –no podía faltar esta visita– La Herradura, que es la zona de copas tradicional, y subimos hasta la iglesia que fundó el señor Velasco, Conde de Haro, con una portada renacentista espectacular, viendo allí junto el Palacio de Ollauri.
Haro tiene aires de vieja ciudad norteña
luego fuimos a Briones donde visitamos su ermita / botica, su iglesia inmensa que deslumbra a pesar de estar en oscuridad sumida, y sus calles. Briones es uno de los pueblos más bonitos de España, cosa que mucha gente ignora, y en ella todo es espectacular y muy bien conservado.
De lejos vimos San Vicente de la Sonsierra, con su iglesia-castillo en el remate del cerro, y finalmente llegamos a Laguardia, ya que era nuestro objetivo principal, y nos dejó maravillados. Lo primero que nos sorprende en Laguardia es la solución que han dado a los aparcamientos de los turistas, que se hacen en la parte baja del pueblo y luego se sube por un moderno ascensor que han colocado y que da acceso a la gran puerta de la muralla por donde se entra al pueblo. En él visitamos la iglesia de San Juan, con detalles románicos. Luego seguimos por las calles principales, visitando la plaza de su ayuntamiento y finalmente llegamos hasta el final de la fortaleza donde se alza la iglesia gótica de Santa María de los Reyes, que casualmente pudimos verla, cuando llegó la guía con la llave. Esta puerta gótica nos dejó maravillados, porque es una de las más impresionantes que hay en todo el país. Obra de estilo gótico francés, polcromada la piedra, y perfectamente conservada. Aparte después fuimos a comer a un sitio muy especial, el “Amelibia Gatetxea”, donde disfrutamos de una comida navarra en todas condiciones, mientras desde la mesa contemplábamos los altos picachos de la Sierra Cantabra que rodea a la ciudad (Laguardia fue de Navarra durante muchos siglos, un bastión estratégico del reino sobre el Ebro, y luego algunos años perteneció a Castilla, pero desde el siglo XVI quedó formando parte de las Hermandades de Álava, y de ahí que hoy sea parte de Euskadi como comunidad autónoma).
Por la tarde alcanzamos a visitar Logroño, que está muy cerca, y aquí nos sorprendió su magnífico urbanismo y la modernidad de la ciudad, visitando por supuesto El Espolón (que es paseo de gran ciudad) los Portales (la antigua Calle Mayor soportalada) y, por supuesto, la calle del Laurel, animada a todas horas, y donde dicen que se degustan los mejores pintxos del pais.
El 19 de septiembre iniciamos el regreso, que desde el Ebro a Guadalajara es fácil y corto, parando además en Almazán para visitar un poco este pueblo tan interesante, y luego en Medinaceli para reponer fuerzas, acabando a primeras horas de la tarde en Guadalajara.




















