19 de septiembre de 2013

Casas de indianos en El Villar de Luarca

La "Casa Guatemala" de Luarca
Antonio Herrera Casado  /  15 Septiembre 2013

El pasado domingo lo dedicó el viajero a pasear por la costa occidental de Asturias: Navia (donde había dormido, en el Hotel Blanco, una exquisitez asomada al Cantábrico), Puerto de Vega, la playa y entorno de Barayo... La tarde anterior había estado en Ribadeo (comprobando lo mal cuidado y el mal gusto en el mantenimiento de este solemne y viejo enclave gallego que fue señorial en sus tiempos) y en la playa de las Catedrales, monumento absoluto de la Naturaleza española.
Pero la mañana la remató en Luarca, cuando salió el sol y los verdes restallantes de Asturias, frente al mar inmensamente azul, pintaron un día glorioso e inolvidable. En Luarca, aparte de ver sus costas irregulares, de guardar medio minuto de silencio ante la tumba del Nobel Severo Ochoa, que descansa frente al mar de su niñez, y de pasear por su bullicioso puerto pesquero, dio el viajero en admirar las construcciones de indianos, las villas fastuosas que los ricos hacendados criollos originarios de Asturias, se fueron construyendo en su “Madre Patria” a la que volvieron a ella tras el Desastre del 98.
En el casco mismo de la ciudad de Luarca, se alza hoy muy bien restaurada la que llaman “Casa Guatemala” encargo que fue de don Ventura Olavarrieta a finales del siglo XIX, y que fue diseñada y dirigida en su construcción por el arquitecto Juan Miguel de La Guardia. Una expresión muy llamativa de este tipo de arquitectura que aúna la belleza y la exquisitez con una parte muy concreta y sentimental de la historia de Asturias y de los asturianos.
Esta “Casa Guatemala” que hemos visitado en un día de sol y buenas amistades en Luarca, se estructura en un plano en forma de H, con tres volúmenes, de los cuales el más llamativo es el central en el que se ve una galería acristada y en cuyo interior pueden admirarse pinturas al fresco en sus techos. Añadiendo dos cuerpos laterales con empinadas cubiertas en forma de torretas. La galería presenta una solución acristalada en la que los bastidores enmarcan a las láminas de cristal y consiguen unos preciosos efectos. En ella se olfatea la grandiosa munificencia de este grupo social de los indianos, que volvieron, en su mayoría, a las Asturias de las que habían salido (Asturias o Santander) tras la pérdida de las colonias, y con unos caudales inmensos.

Villa Carmen en Luarca

Otra hermosa mansión de indianos es la que llaman “Villa Carmen” en la que nació, en 1905, Severo Ochoa Albornoz, que llegaría a recibir, aunque nacionalizado norteamericano, el Nobel de Medicina.
Hermosísimo es el chalet llamado “Villa Argentina” que luve entre otros muchos en el barrio del Villar de Luarca, el lugar de Asturias donde más “casas de indianos se concentran”. Construida en 1899 por encargo de los hermanos Manuel y José García Fernández, fue el arquitecto Juan Miguel de la Guardia quien la diseñó y levantó, consiguiendo poner el modelo (quasi perfecto) de este tipo de construcciones. En esta resalta la fachada con su elegante galería acristalada, en hierro fundido, que en la planta primera se superpone a la puerta principal, a la que se accede por una escalera lateral de doble tiro. En su interior alberga hasta una pequeñla capilla de gusto neogótico, y en su torno un jardín en el que proliferan los árboles procedentes de América, especialmente palmeras, que es rago común a todas estas “casas de indianos”.

Villa Excelsior en El Villar

Paseamos por el barrio del Villar de Luarca, y nos siguen impresionando los diversos edificios que allí aparecen. Forman una especie de mágico Museo de la Arquitectura Indiana. De entre ellos, soberbio y majestuoso, nos arrebata la mole de Villa Excelsior.
Es una obra realizada en 1912 por Manuel del Busto, para Manuel Menéndez de Andés, y se encuentra en Barcellina. Resulta una de las obras más pretenciosas y fetichistas del arquitecto. Esta espectacular construcción se concibió para formar parte de los barrios residenciales de Barcellina y Villar, y su planta mide 30 metros de largo por 20 de ancho con estructura rectangular, de tres cuerpos irregulares claramente diferenciados, haciendo más acusada la asimetría de la construcción. La esquina del edificio se resuelve con una torre espectacular con una cúpula cubierta con azulejo verde de gran valor cromático y estético.

Villa Cristina en El Villar

Y por tener que escoger entre la docena larga de “Casas de Indianos” que pueden admirarse en Villar de Luarca, me quedo sin remedio con Villa Cristina, de elegante estilo neorrenacentista, que fue construida en 1889, también por el arquitecto de la Guardia, siendo su primer propietario Macario Fernández, y presentando una planta de tipo cuadrangular de tres cuerpos con tejados independientes a dos aguas. Tiene la clásica estructura de hotel en H, tan típicamente francés, consiguiendo su equilibrio mediante el reparto simétrico de los vanos sobre el muro. Como todas estas grandes construcciones, tenía un área para residencia de criados, almacenes y cochera, que en este caso de Villa Cristina se colocan a los lados de la fachada, hermosa sobre toda ponderación, escoltada la puerta principal por dos columnas adosadas de estilo corintio sus capiteles, con volutas y un dintel decorado con una fina guirnalda de laurel y un espejo oval. En la decoración de los vanos, y en el interior, abundan los espejos, las guirnaldas, las palmetas , las rosetas, los motivos florales, las veneras y volutas, dando un aire de palacio versallesco.

Villa Argentina en Luarca


Si Asturias siempre es recomendable ser visitada por sus aspectos paisajísticos, por sus pueblos costeros, por la rica (y demasiado abundante) gastronomía, por sus fiestas y su saber vivir, en este caso yo la recomendaría por ese punto de hermosura recóndita, como olvidada y suave, que es la “arquitectura indiana”. Por toda la Región se extienden estas construcciones, pero es singularmente en el Villar de Luarca donde más de una docena de espléndidas muestras se alzan hoy como vivo Museo de la Arquitectura (inclasificable) ecléctica, luminosa, soñadora y sensual. Merece la pena hacer un viaje a este enclave de nuestra siempre sorprendente España.

1 comentario:

  1. Os falto sacar villa Rosario que esta justo en frente de el hotel villa Argentina
    en la cual tuve el gusto de trabajar un verano para los descendientes de el ke la construyo

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